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Mercados inestables, créditos en peligro

Mercados inestables, créditos arriesgados: cómo proteger los flujos de caja en 2026
El año 2026 se abre en un entorno económico que no deja lugar a subestimaciones. Los aranceles comerciales, los conflictos geopolíticos, unos tipos aún sensibles y un crecimiento moderado están ejerciendo presión sobre la liquidez de las empresas y, con ella, sobre la calidad del crédito. Para quienes gestionan carteras de crédito o trabajan en la recuperación, ha llegado el momento de subir la temperatura y estructurar procesos más sólidos.
Un panorama complicado: las cifras que hay que conocer
Las Perspectivas ABI-Cerved 2025-27 hablan claro: la tasa de deterioro del crédito empresarial aumentará hasta el 2,9% en 2025 (desde el 2,6% en 2024) y alcanzará el 3,0% en 2026, antes de estabilizarse en 2027. Todavía estamos lejos del máximo del 7,5% alcanzado en 2012, pero la dirección es inequívoca: el riesgo de crédito está creciendo.
Aún más significativos son los datos sobre insolvencias: en Italia se prevé un aumento del 45% respecto a 2023, con más de 14.000 insolvencias en 2025 y un nuevo aumento en 2026. Las más expuestas son principalmente las empresas con una facturación inferior a 10 millones de euros, ese segmento de PYME que conforma el tejido productivo de nuestro país.
Según el Informe Comercial de Allianz, a finales de 2025 más del 40% de las empresas habrán registrado al menos un impago importante. Una tendencia que se mantendrá el año que viene.
Las causas: un contexto que no simplifica
La inestabilidad no tiene un único origen: es sistémica. Los principales factores de presión son
Tensiones comerciales mundiales. Se espera que los aranceles introducidos por la administración estadounidense incrementen las exportaciones italianas y europeas a EEUU en un +15%, con picos de hasta el +50% para algunas categorías de productos. La consiguiente ralentización del comercio mundial reducirá los volúmenes de negocio y los márgenes, disminuyendo la capacidad de las empresas para cumplir sus compromisos de pago.
Conflictos geopolíticos prolongados. Las continuas tensiones en Ucrania y Oriente Medio alimentan la incertidumbre en los mercados de la energía y las materias primas, con repercusiones en los costes de producción.
Aumento de la deuda bancaria de las PYME. Muchas empresas dependen de líneas de crédito a corto plazo para financiar el capital circulante. En un escenario de tipos de interés todavía sensibles, esta dependencia aumenta la vulnerabilidad financiera, especialmente para las que operan con márgenes bajos.
Perfil de riesgo cambiante de los clientes. Como señalan los analistas del sector: los que hoy pagan regularmente, mañana pueden convertirse en una fuente de riesgo. La supervisión continua ya no es opcional.
El impacto directo en la gestión del crédito
Para las empresas acreedoras -servicios públicos, instituciones financieras, empresas manufactureras, bufetes de abogados, empresas de recobro- este escenario se traduce en retos muy reales:
- Alargamiento de los plazos de cobro y empeoramiento de los DSO (Days Sales Outstanding).
- Aumento de los expedientes extrajudiciales y judiciales
- Mayor dificultad para evaluar la solvencia de los clientes actuales y potenciales
- Presión sobre el flujo de caja que también puede repercutir en la planificación de las inversiones
El Banco de Italia, en su Informe de Estabilidad Financiera 2026, confirma que la situación financiera general de las empresas sigue estando sustancialmente equilibrada, pero advierte de que un empeoramiento del escenario macroeconómico podría afectar a su confianza y, en consecuencia, al comportamiento de pago.
Cómo responder: de la reacción a la gobernanza
En un entorno tan fluido, lo que marca la diferencia no es la reacción rápida a los impagos individuales, sino la capacidad de gobernar el crédito como un proceso estratégico. Esto significa
- Supervisión proactiva de la cartera de créditos No esperes a que venza un préstamo para intervenir. Integra sistemas de alerta temprana que señalen cambios en el comportamiento de pago de los clientes, tendencias de la calificación crediticia o acontecimientos corporativos negativos.
- Automatización de los procesos de reclamación En una época de crecientes volúmenes de expedientes, la gestión manual no es escalable. Los flujos de trabajo automatizados para el seguimiento, la reclamación y la activación de fases extrajudiciales permiten actuar a tiempo y reducir la tasa de pérdida de reclamaciones recuperables.
- Integración con bases de datos y calificaciones La evaluación de la solvencia no puede detenerse en el momento de la primera concesión del crédito. Se necesita una conexión continua con fuentes de datos externas para interceptar señales de deterioro antes de que se traduzcan en impagos.
- Gestión coordinada de las fases de cobro Desde la comunicación multicanal hasta la gestión extrajudicial y judicial de los casos: tenerlo todo bajo una misma plataforma reduce el tiempo, minimiza los errores y garantiza una gobernanza completa incluso cuando aumentan los volúmenes.
- Informes y KPI en tiempo real Saber en todo momento cuál es la exposición al riesgo de tu cartera -por segmento, geografía, banda de vencimiento- es la base para tomar decisiones oportunas y bien fundamentadas.
Conclusión
La inestabilidad del mercado no es una fase transitoria: es el nuevo entorno en el que las empresas deben aprender a operar. Para quienes se ocupan de la gestión del crédito, esto significa dotarse de herramientas que transformen la gestión del crédito de una función operativa en una palanca estratégica para la salud financiera de la empresa.
CreditSuite está diseñado exactamente para esto: para apoyar a las empresas en la gobernanza del crédito de principio a fin, desde el análisis del riesgo hasta la recuperación, con un enfoque integrado, automatizado y medible.
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