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Seguimiento de las prescripciones en el sector del agua

Herramientas digitales para una gestión eficaz y conforme
A partir del 1 de enero de 2020, el legislador ha introducido un cambio importante en el sector del agua, reduciendo de cinco a dos años el plazo de prescripción en el que las empresas de servicios públicos pueden exigir el pago de las facturas. Esto significa que, pasado este límite, el usuario ya no está legalmente obligado a pagar y la reclamación se extingue.
Por tanto, el control de la prescripción de dos años es una actividad esencial para garantizar el cumplimiento de esta legislación. Supone vigilar la actuación de los operadores de servicios de agua, sobre todo en lo que se refiere a la comunicación puntual y transparente de los derechos de los usuarios en materia de prescripción, la correcta tramitación de las solicitudes presentadas, el cumplimiento de la normativa vigente y la comprobación de que las actuaciones para interrumpir la prescripción se producen sólo por medios formales, como el correo certificado o el PEC. Cualquier recordatorio informal, de hecho, no es suficiente para interrumpir el cómputo del plazo de prescripción y podría conducir a la extinción definitiva de la reclamación.
Responsabilidades de los operadores: obligaciones y supervisión
En el marco de esta legislación, los operadores de servicios de agua están llamados a desempeñar un papel importante en la protección de los derechos de los usuarios. Deben velar por que la información sobre la prescripción de dos años figure claramente en las facturas, con indicación precisa de los importes sujetos a prescripción y de la forma de impugnarla. Esta información no puede ser genérica ni quedar relegada a notas a pie de página: debe ser fácilmente identificable y comprensible.
Además, los operadores deben garantizar una tramitación puntual y transparente de las solicitudes presentadas por los usuarios. No son admisibles los rechazos injustificados ni los intentos de eludir el plazo de prescripción mediante adeudos automáticos, por ejemplo en el caso de domiciliaciones bancarias. También debe garantizarse el cumplimiento de las resoluciones ARERA y las actualizaciones normativas, poniendo siempre a disposición herramientas de información actualizadas, como formularios, portales en línea y comunicaciones oficiales.
Otra obligación se refiere a la transmisión de datos a la Autoridad Reguladora de Redes de Energía y Medio Ambiente(ARERA), incluidos los datos sobre la gestión de las prescripciones. Esto permite un control eficaz de la calidad de los servicios contractuales y contribuye a una gobernanza más transparente y responsable.
El marco jurídico de la prescripción de dos años
La reducción del plazo de prescripción a dos años fue introducida por la Ley de Presupuestos de 2018, con efectos concretos a partir del 1 de enero de 2020 para las facturas emitidas después de esa fecha. Las facturas anteriores siguen prescribiendo en cinco años, pero las posteriores están sujetas al nuevo límite.
Es esencial comprender que el plazo de prescripción corre a partir de la fecha de vencimiento de la factura, y no a partir del momento en que se produjo el consumo. Además, el operador está obligado a emitir la factura en el plazo de 45 días desde el final del periodo de referencia. Sólo a partir de ese momento prescribe la reclamación.
En cumplimiento de las obligaciones reglamentarias, las empresas de servicios públicos deben hacer constar en la factura los importes referidos a consumos anteriores a dos años, también eventualmente mediante documentos separados. También deben poner a disposición de los usuarios un formulario de oposición a la prescripción y dar instrucciones claras sobre cómo presentarlo.
Por último, cualquier intento de interrumpir el plazo de prescripción debe ser rastreable y demostrable, y por tanto realizarse a través de canales oficiales. Las comunicaciones genéricas o los recordatorios telefónicos carecen de valor jurídico.
Es importante saber que una factura ya prescrita, si la paga el usuario, no le da derecho a devolución: el pago no es repetible.
A qué se arriesgan los operadores morosos
El incumplimiento por parte de los operadores de sus obligaciones de información puede tener consecuencias importantes, tanto económicas como contractuales. Los usuarios tienen derecho a una indemnización automática en caso de ineficacia, incluida la falta de información sobre la prescripción o el retraso en la activación del servicio.
Además de las indemnizaciones, los operadores se exponen a las sanciones previstas en los contratos de servicios celebrados con los organismos encomendantes. Estas sanciones pueden adoptar distintas formas: desde multas a amonestaciones formales, pasando por la pérdida de puntuación en la evaluación de la ejecución contractual.
Además, la falta de transparencia y comunicación puede exponer a los operadores a litigios por parte de los usuarios y a medidas de las autoridades de control, como ARERA y la Autoridad Italiana de la Competencia y el Mercado (AGCM), generando daños reputacionales difíciles de recuperar.
Soluciones digitales para simplificar el cumplimiento de la normativa
En este escenario, las empresas de servicios públicos del sector del agua necesitan herramientas tecnológicas capaces de apoyar una gestión normativa estructurada. El módulo de Supervisión de Prescripciones de CreditSuite responde perfectamente a esta necesidad.
Es una plataforma que permite la digitalización completa de las actividades relacionadas con la prescripción, reduciendo las operaciones manuales y garantizando una alineación constante con las directivas ARERA. Gracias a laautomatización, los gestores pueden controlar los plazos en tiempo real, recibir notificaciones sobre las acciones a realizar, integrar fácilmente la información con sus sistemas empresariales y utilizar cuadros de mando interactivos para ver el estado de las actividades.
Una de las características más innovadoras del módulo es el análisis predictivo, que permite detectar a tiempo cualquier anomalía o criticidad en los datos, evitando errores y retrasos. De este modo, la plataforma se transforma en una herramienta no sólo operativa, sino también estratégica.
Un punto de inflexión estratégico para el sector del agua
CreditSuite permite a las empresas de agua afrontar la complejidad normativa con una gestión proactiva, reduciendo el riesgo, mejorando la eficiencia y reforzando la confianza de usuarios y partes interesadas. Una solución diseñada para convertir la obligación reglamentaria en una oportunidad de evolución.
